No hay como llamar a la calma, sin tener la capacidad de convencer a los calmandos (Sorry!), en lo cual entran tanto factores subjetivos como objetivos, no hay nada como eso para lograr crear una alarma desmedida.
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En la playa con Kierkegaard: über Sócrates. Magnífico el estudio de un muchacho veinteañero. Soberbio. Genial. Era otra época. Copenhague, 1840.
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Tati en Águilas. Ya veremos. (Les vacances de Mr. Hulot. Véase, por favor. Deliciosa. Aunque yo dejé el cine. Ineptitud mía.)
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... paisajes maduros como los que bordean el lago de Constanza. ¿Qué quiere decir Jünger (Pasados los setenta, I) con esta apreciación traída a raíz de los paisajes japoneses (si no me falla la memoria)? (Debo viajar.)
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