12 de agosto de 2009

Poca cosa, rutinas

Jaeger sobre La leyes de Platón. Y Blumenberg sobre la legitimación de la neuzeit; en la medida en que lo sigo yo, en que él no empieza (y se mantiene) in medias res

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El disparate de las historias sagradas (según los manuales "de época"): o falsedad o alegoría teológica (disparate eufemístico).

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(A. E., 11 de agosto)

El platonismo de la pretensión de que los científicos lleven la agenda política, y que por lo tanto la praxis de la polis se reduzca a la episteme universitaria.

Este camino no lleva a ninguna parte. El aristotelismo sí.

Sucede que desde hace más de dos siglos no han cesado los intentos de reducir la política a cualquier wissenschaft: idealista o materialista, positivista, teológica, racista o sociobiológica. Sucede quizás, no estoy seguro...

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Víctimas del carácter. Sin esa noche no habría ninguna luz, ni sospechada tras las nubes. Sin la enfermedad no se conoce la razón de la salud...

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Olvidar la imposibilidad del mundo: ¿receta nietzscheana?

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