De Karl a Groucho: el cómico traslada humorísticamente la seriedad amoral del de Tréveris. Estos son mis principios... Pero es que la moral es asunto de filisteos, de burgueses. ¿Qué freno le va a poner al espíritu juguetón contradictorio? La crítica de las ideologías se corona en esa concreción del surrealismo que más de uno podrá sostener que es España.
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