En realidad, los argumentarios no reflejan lo que sus autores piensan, sino lo que quieren que piensen sus destinatarios. ¿Qué es entonces lo que ellos piensan realmente? Quizá no piensen nada en absoluto porque conciban los argumentos como meras herramientas de movilización, pero no de conocimiento. ¿Y qué decir respecto a los segundos? Pues que quien está dispuesto a seguir un argumentario es porque en algún momento, en el fondo de su corazoncito, decidió dejar de pensar por su cuenta. (M. Cruz, en Ideal)
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
1 de julio de 2026
Hemerotecas
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