17 de julio de 2026

Aristotelismos

 Vía Mistral:

Soneto a la virtud aristotélica

En el justo medio halló su esencia el sabio,

no en el exceso ni en la carencia fría, 

sino en el acto que el alma ennoblecía 

con el hábito constante y el paso seguro.

 

No es don del cielo ni azar de un mundo oscuro,

mas frutos son de la razón que cada día

teje con prudencia su propia armonía, 

como el artista que pule el mármol puro.

 

La templanza es luz, la fortaleza es fuego, 

la justicia, el compás de la ciudad entera, 

y en su conjunto, el bien que el hombre anhela.

 

No hay virtud sin obrar, ni obrar sin el ruego 

de la razón que guía la senda sincera:

ser lo que se es, he ahí la meta bella.

 

 Vía Perplexity el mismo soneto:

En justo medio halla el hombre su grandeza,

ni exceso vil ni falta que lo abate;

la virtud es camino que combate

los extremos que nublan la certeza.

 

La valentía nace en la firmeza

de quien ni huye cobarde ni se abate;

la templanza dulzura al alma trae,

freno dorado a la desenfrenada presa.

 

No es la virtud un don que el cielo envía,

sino hábito que forja el ejercicio,

acción repetida que el carácter guía.

 

Así, en recta razón está el oficio:

obrar con prudencia, luz que nos guía,

hacia el bien que es del alma el noble vicio.

 

No podía faltar Chat GPT:

No nace la virtud de un solo instante,

ni brota por azar del pensamiento;

se forja en el constante movimiento

del alma que se educa hacia adelante.

 

Huye del exceso fulminante,

rehúsa la tibieza y su tormento;

halla en el justo medio su cimiento,

serena, firme, lúcida y constante.

 

No es fría ley, ni ciego sacrificio,

sino el arte de obrar con la mesura

que al bien inclina el juicio y el oficio.

 

Así florece en plena la natura:

quien hace del vivir su ejercicio

encuentra en la excelencia su ventura.


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