14 de agosto de 2008

Pensamientos

(De pasillo)

La diferencia entre una y otra de las ediciones castellanas del Oficio pavesiano está en que en una de ellas no figuran las expresiones más malsonantes. Es una cruel censura que vuelve ininteligible el empeño de la escritura diarística, que funciona por lo que le debe a las gabelas del cuerpo.

En eso estamos todos: sin alma.

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