Cito lo que cita AE en EM, apotegmas de prócer:
1. «No es cierto que la verdad nos hace libres, es la libertad la que nos hace más verdaderos».
2. «Las palabras han de estar al servicio de la política y no la política al servicio de las palabras».
Malo como soy, zoon antilogistikón, me atrevo a corolar en grado de tentativa: El logos, i. e., el lenguaje como mostración de la verdad es subsidiario del campo político, una herramienta a la mano de una libertad que no se declara qué es. Ha sucedido, entonces, una catástrofe: logos y polis se desigualan en el lugar y tiempo de la identidad entre libertad y estado.
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