¿Qué será lo primero in geopoliticis? ¿Venezuela? ¿Ucrania?
Arendt, un clásico.
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
[Perplexity y ChatGPT niegan la mención arendtiana. La primera se refiere a la imposibilidad cronológica, el libro es del 63, la película del 64. Pero hubo una edición modificada del libro en 1964, y seguramente HA fue al cine y vio la coincidencia de la idea de salvar, del holocausto nuclear, a los más dotados intelectualmente con el punto de vista de algunos jerifaltes nazis en relación con los cultos judíos alemanes, distintos de las "animalizadas hordas". La IA debe leer más.]
Admitido que todas las opiniones son igual de válidas:
Hemos de inferir que la opinión de que no todas las opiniones son válidas, que forma parte del sistema de las opiniones deducidas de la hipótesis, no es una opinión válida.
Si el conjunto de la doxa ha de ser consistente, por fuerza ha de permanecer incompleto.
Por lo tanto, un sistema universal de la opinión es contradictorio... si ha de rehuir la contradicción.
La consistencia no es atributo humano. Se desconoce en la polis. (Camino de Damasco o Jerusalén.)
(En torno a un post de elcafedeocata.)
Para quien sostenga que lo real (presente) es el infierno, la peor tortura no consiste en la memoria (pasado) sino en la posibilidad (futuro).
El profesor de filosofía, el alcalde socialista, los alumnos ejemplares y la destrucción de la educación (SN, en Ld)
Me gusta esto de ser escribiente, a fuer de lector. Le da un toque de oficina de segunda a los renglones.
Si se puede, lo mejor es quedarse en un terreno a medio camino, entre el determinismo y la hipocondria. El de los relativistas no está mal. Fue el de los pocos ilustrados y liberales que en España ha habido. (AT, en El Mundo hoy; incluye un tremendo poema de Unamuno: "Noche Vieja de 1906".)
Obligaciones de la madurez: aprender a desconocer, ir desistiendo (des-siendo, des-existiendo).
Se termina el curso dichoso, me matriculo en otro de más duración: vocación de sufriente.
Luego pierdo el tiempo en pesquisas necias, fruto de venerables inseguridades sin mayor sentido.
Se debe leer.
AE cita a Burke, en EM:
"Los modales son lo que nos irrita o nos calma, nos corrompe o nos purifica, nos exalta o nos envilece, nos embrutece o nos perfecciona", escribió Burke. A través de los modales las leyes se crean o se destruyen, se respetan o se corrompen».
(Sobre una columna nada salomónica en EP) Burlarse de la creencia y el rito está bien, pero desde su interior. Desde fuera no parece deportivo.
Aparte, o abundando en lo mismo y continuando el humor en la lógica de los asuntos de la fe, el absurdo vacuna contra la credulidad: admitido ese único -o a lo más dos o tres semejantes- disparate, el cupo está cubierto, y quitando ese pequeño defecto de partida no se hallará talento más hipercrítico que el del creyente.
La imaginación es la familia pobre del inmueble. Es en el piso de lo real donde habita un infinito.
Fabuloso el archivo sonoro musical de rne. Una mina de nostalgia para ochenteros (y aun setenteros) convalecientes. Aviador DRO, Los Secretos (en Discópolis)...
50 años del harakiri.
...sin recurrir en absoluto a nada sensible, antes bien, usando
solamente de las ideas tomadas en sí mismas, pasando de una a otra y
terminando en las ideas. (Platón, República, VI; sobre la dialéctica)
...de la ley a la ley a través de la ley. (Torcuato Fernández-Miranda, presidente de las Cortes una vez muerto el dictador)
La masa no excluye la delación. Au contraire, es una forma de aligerarla, de abrir espacio.
Realmente parece sencillo: si eres soldado de una guerra de destrucción total, la salida lógica es la victoria o el patíbulo. De ningún modo es pertinente la obediencia debida como senda defensiva. La guerra sigue, solo que ya no tienes armas para destruir. Si era legítima la destrucción, también lo es ahora la tuya. Aceptaste la negación de las leyes que aminoran los desastres de la guerra... ¿Entonces? Tanto J. G. como A. E. lo sabían. (Al hilo del libro de H. A.)
Un libro realmente terrible, solo en apariencia de historia local: J. Cuadros, Sombras del 36: Guerra y represión en P. de C. De algo así un país no sale. La memoria no puede curarlo, el olvido es imposible.
Un cronista con perspectivas de sociobiólogo se lo debe pasar bien. Un historiador a toro pasado, quiero decir. Todos lo son. Quiero decir observar desde otro tiempo que el tuyo, olímpico. El punto de vista amoral del entomólogo, nudo espectador: he ahí. Juzgar desde dentro no tiene gracia, tú eres parte de lo juzgado.
El presente nos condena a la moral. A las ficciones sine qua non. No a todos, los hay ya exentos, aunque estén copresentes, pero sin convivir.
Murió J. Martínez de Ilegales. ¿Algo o mucho de los 80 se va? En realidad, no... Somos nosotros. Melancolía de las tardes de otoño tardío.
Contra la correlación supuesta entre epistemología y ontología: el interés de parte determina si es más urgente el ser y estar que el saber y la demostración o a la inversa. Justamente en la demostración cabe el engaño; en lo real, nunca
El capítulo que le dedica Enzensberger al soldado Slovik, único ejecutado por deserción en el ejército norteamericano durante la IIGM, es magistral y apabullante. El ellos como nombre del destino para un pobre diablo con cuyo castigo se pretende dar ejemplo. ¿Existe mejor manera de entender el título del libro? Política y delito. (Un osado dirá Política o delito.)
No solo hay banalidad del mal, sino banalización del daño. Deberíamos preguntarnos qué tipo de mecanismos están vigentes a nivel global como para haber anulado nuestra capacidad de pensar y no reconocer el mal moral cuando lo vemos. ¿Por qué se produce esta banalización? ¿Cómo se ha neutralizado la capacidad moral de juzgar? ¿Cómo es posible que esto suceda bajo el paraguas de una democracia parlamentaria? ¿Qué les pasa a nuestras democracias para fomentar esta incapacidad reflexiva? ¿Gaza es un mal menor en la geopolítica mundial? (A. C. - C., en EP, agosto de este año)
Entre Arendt y Enzensberger, por decir algo. Comparo las contraportadas de la edición de 1968, en Seix-Barral, y la de 1987, en Anagrama, de Política y delito de H. M. E. Al margen de las cuestiones con la censura (omisiones o recortes, me parece recordar; creo que no resueltas en la reimpresión), es mucho más arriesgado el paratexto del 68: "...estos modernos leviatanes en los que vivimos".
AE en EM:
Detrás del coche autónomo, como detrás de la histeria rural ante las pantallas, está el temor capellanesco de ser gobernados por máquinas. Pero en la decisión de la política de obstaculizar y prohibir hay algo añadido. Innovar requiere concentración, estudio, trabajo. Y la autonomía política de la pereza es innegociable.
Circulan los libros por medio de las casas y a través de las calles y épocas, o quizás sea a la inversa y yo no tengo manera de saberlo... (El comercio y las luces deben seguir, así nacen los caminos que juntan pueblos y generaciones.)
Escribimos en los márgenes como quien lanza una botella al mar, desconfiando de los hombres, y leyendo con la esperanza del tiempo. No se es nadie, fuera de los márgenes de esta revista que se llenan con trazos nerviosos.
Surgen así las sociedades criminales como parodias de la situación general política y social, y viceversa. (Enzensberger, Política y delito, p. 29)
¿De dónde procede esa íntima satisfacción al culminar tareas rutinarias e irreflexivas? Quizás de nuestras obligaciones hacia los seres humanos, o de la ilusión de que nos vamos a dedicar a algo más provechoso. Así, por ejemplo, pergeñar un documento burocrático obligatorio lleva al sujeto desde el tedio o la molicie, dos formas de la vanidad, a las cimas surreales de la escritura automática, con buenos réditos para el logos que supervisa todo.
En su opinión, «con sus defectos, fue un gran triunfo, pues por primera vez en la historia un régimen autoritario bien establecido se transformaba en una democracia pacíficamente, sin guerra ni invasión extranjera. Creó un modelo español de transición a la democracia», explicaba. «Ahora se pone en cuestión la Transición y el «régimen del 78», señalaba. (Palabra de S. Payne, en La viz de G.)
Semana ingrata, y sé que tiene más de un sentido el adjetivo. Pienso en gratitud y agrado, en sus contrarios.
Leo con placer a Arendt.
... las instituciones son los moldes que una sociedad memoriosa y prudente ha decantado a lo largo del tiempo para prevenir la humana imperfección del gobernante y proteger la sagrada libertad del ciudadano. Una democracia no es el sistema que veda el acceso al poder de los malos: es el que pone límites temporales y competenciales a su capacidad destructiva. (J. Bustos, en EM)
Hace medio siglo murió el dictador y lo sucedió un rey absoluto. Tres años después, se aprobó una constitución que declaraba soberano al pueblo y hacía de la corona, vaciada de potestades, un símbolo. (J. Gomá, "Revolución española", en EM. Excelente.)
(Privado) ¿En qué momento leí yo Política y delito de Enzensberger? Agosto de 2019… Sé que lo cito, la p. 235, creo, pero no recuerdo las circunstancias de lectura, ni sé dónde está el libro, ni reconozco la portada. ¿Dónde estará? [Solucionado. Se cumple, again, que una vez vuelto a comprar el libro, el ejemplar traslibrado aparece. Esto es indefectible, inexorable, impepinable. Estos temas pertenecen a los protocolos de funcionamiento de la memoria, asunto obsesionante.]
... cuanto más éxito tenga un embustero y mayor sea el número de los convencidos, más probable es que acabe por creer sus propias mentiras. (HA, "La mentira en política")
Nuestros ilustrados fueron pocos, chocaron con la inercia, la pereza y la intransigencia de una sociedad muy sometida a la iglesia y a los privilegios, pero los hubo y son sumamente interesantes. (F. de Azúa, en TO)
¿Nuestros ilustrados son? Cuatro gatos.
Termino la AdFS de Semprún, soberano ajuste de cuentas con los dirigentes del PCE que le habían expulsado a las tinieblas extrapartido, a él y a Claudín, en 1964, ajuste efectuado allá por el 76/77, cuando la autoficción podía tener efectos y ser premiada con el Planeta. Todo ello acompañado por los oropeles del juego narratológico: tiempos, espacios, personajes.
Los modales curiles, pausados, la palabra lenta y segura pueden confundir, pero el uso del verbo preveer obliga a deshacer el encantamiento y pensar que estamos delante de un criminal.
(Leer novelas tiene consecuencias, y obliga a hacerse una idea propia del Támesis.)
Sueñan los empleados con una casa en el campo, junto a un río tranquilo y un bosque que no llega a infundir temor.
Dentro de la casa arde un fuego, cuando es el tiempo, a conveniencia del frío invernal y la lluvia que percute en el alféizar de la ventana, sin querer dañarnos.
Alguien lee poemas en un libro de páginas de papel resquebrajado, ensoñando épocas y ausencias, mirando a ratos la luz gris detrás de la ventana, a ratos las láminas de cuadros famosos que guardan los museos.
Quizás sería bueno que fuera en Oporto donde está la casa, y otro el río, o mejor Lisboa, otras aguas, y que el bendito reloj de arena llevara su curso al revés.
Detenido el presidente de la Diputación de Almería por la supuesta compra irregular de mascarillas (El País)
Es un no parar.
Una ciudad sin quioscos… ¿y qué vendrá después? ¿Desaparecerán los bares, las iglesias, los estancos? Mejor que inventen ya la ciudad sin personas y acabamos antes. (F. Savater, en TO)
El misterio es como el chiste: si se explica se destruye. (Al hilo de lo que escribe AT sobre el último libro de FS, hoy en El Mundo.)
Por cierto, agárrame esta mosca venenosa (hoy en El País):
La combinación de velocidad de escritura, estilo, instinto literario y valentía puso sobre la mesa la evidencia de que habíamos despreciado colectivamente la literatura fascista por fascista y no por ser mala literatura. Error. Las sucesivas ediciones han ido corrigiendo parte de la gracia originaria del libro, pero aquel primer acto de historiografía felizmente revisionista estará en la biografía más valiosa de Andrés Trapiello, y en el lado político, precisamente. Jordi Gracia
***
(El análisis es una rama de la medicina forense.)
Giramos, y al mismo entrar, en la zona de aparcamiento, veo un montón de parejas, ellas de blanco, como de boda o simulación de boda, y mezclados con ellas, gentes de uniforme y quiero creer que también de la iglesia. Pienso, el sueño no me lo impide, que Berlanga era un documentalista de lo más pedestre comparado con lo real que se nos presenta.
La autoridad no soporta la risa.
Lo que sí que aguanta muy bien es el verso ripioso encadenado. En honor de JS: su memoria no lo oculta. Pecar es humanísimo.
(La memoria es cura. Estructura que sostiene o constituye. Como base cerebral y como actividad autónoma.)
Llueve ahora, y ha llovido a lo largo de toda esta noche. Sin maldad, pero mantenido. La AdFS es un perfecto ajuste de cuentas, y un espejo para conocer a los nuevos profetas.
Al hilo de lo que escribe JS sobre Althusser y los filósofos de moda, "epigonales del marxismo universitario" (1977): que la policía te nomine como "este individuo" quiere decir que aún resta esperanza. Individuo como irreductible, átomo que no entra en los encadenamientos o encasillamientos del poder en sus innúmeros modos.
La confesión es un vuelco, un volcado, una revolución. Se debe estar preparado.
(Toda la envoltura es no ser. El ser es lo negro, agujero, abismo. Atracción fatal.)
Hacer un acopio decente de propiedad disponible para cada ser humano -no para expropiar, sino para diseminar la propiedad- supone disponer de algunas posibilidades para la libertad incluso bajo las inhumanas condiciones de la producción moderna. (Arendt, De la historia a la acción, p. 155)
A los locos les cabe y les alcanza para hacer la pregunta final. -¿Por qué me llamo María?, así interrogaba aquella por las calles y plazas del pueblo.
Comienzo la Autobiografía de F. S., un asunto pendiente. Narrador escindido, juego con los tiempos, fragmentación de la memoria. La fractura del yo es índice de ficción. Y un sentido buscado que, para una imposible plenitud, depende de esa pasada por la ficción. Relato de la experiencia y necesidad de la novela. O necesidad. El libro de J. S. fue Premio Planeta de novela en 1977. Otros tiempos. De ese momento se salta a otros anteriores, saltos generacionales orteguianos. 15 años en cada salto, aprox.
Magnífico es tener vástagos según el orden de la vida, y tanto lo sería tenerlos según el de las ideas.
El envenenamiento masivo de la política no se limita a los titulares de la conversación pública. Hubo otro ejemplo esta semana, y terrible. El llamado funeral de Valencia. No fue una ceremonia del dolor sino del odio. (AE, en El Mundo)
Nos está quedando una democracia como para enmarcar. Hemos llegado a un punto, como escribió Robert O. Paxton, en el que algunos vuelven a creer que la defensa del «paraíso» exige pisotear los derechos individuales, el procedimiento legal, e incluso la vergüenza. (J. Vilches, en The Objective)
Un lenguaje perfecto en su apertura es el que dispone nombres e infinitivos en una serie que al dar que pensar obliga a hacerlo. Pensar en las conexiones que fundamentan la proposición, el relato, el sentido.
Nada más que nombres y verbos separados por puntos.
Llevo días hablando con Ello, concediéndole cada vez más, cediendo lo mío. Despojado de todo, sé que al fin me miraré al espejo, y no sabré ya si es solamente Su razón la que me ensueña.
(Preferible es el silencio antes de la primera vez.)
Llueve. Aniversario de catástrofes. Vergüenza.
Me resultó antipático este hombre, siempre. Lo vi en presencia en 1999, en un curso en el norte. Lo veía seco y sobrado, y que quizás estuviera haciendo méritos ante B., el más grande. No hace falta nombrar, RL. Pero sucede que tenemos las mismas aficiones. Él no se acordará de mí. Tampoco fuimos presentados.
Siento que no debo dejarme llevar por prejuicios y apariencias.
Se comprende la manía a Sócrates: la ironía se confunde fácilmente con chulería. El tábano torpedea: su poner en cuestión inmoviliza lo que toca.
Después de huno, hotro. Templando ánimos.
En vista de ello SCuenca, desconsolado por la desunión de la izquierda, urge a un nuevo Frente Popular, y concluye: «Si Dimitrov saliera de su tumba, se quedaría espantado de que las cosas [la desunión en la izquierda] hayan llegado tan lejos. Urge una recomposición». (AT, en El Mundo)
El papel del filósofo, según Platón, consiste en despertar, criticar, incomodar y exhortar a los atenienses. (Dice B-Ch. H., Premio Princesa de Asturias; recogido en El País)
No escuchas, no memorizas y luego, cuando ya no tiene remedio, debes imaginar. (A propósito del último libro de J. Ll.)
Trabajo, Trapiello -que termino, queriendo que ese próspero viento o espíritu liberal aliente de nuevo entre nosotros-, aire de otoño.
¿Qué libro tomar ahora para obliterar memoria y pensamiento?
Lo que no entienden los edenistas es que si todo documento de cultura es un documento de barbarie, la recíproca, quizás por desgracia, es igualmente cierta: que un documento de barbarie puede constituir un documento de cultura.
S. Navajas recuerda, nos pide no olvidar, hoy en Ld a S. Paty, profesor francés asesinado por un integrista hace un lustro. No olvidemos.
Quebrantada claridad de los sueños: monumentos y poemas antiguos deben proceder de los dioses o de seres de otros mundos. (Casi nunca se tiene la voluntad precisa para levantarse y anotar lo que viene de los sueños o sus intersticios.)
En otro episodio dispongo en la amplia terraza tres estanterías de libros bien colmadas, hasta que me doy cuenta de que el cielo está nublado y del peligro.
Mal tiempo, malos tiempos. Lo primero se pasa.
Entretenimientos nacionales: pim pam pum vs. LGM, poeta señalado.
Así titulan el mismo hecho, respective, EP y EM. Es de reseñar que, según el primero, los altercados estaban atados, como en potencia aristotélica, hasta que una causa agente ultra quitó el nudo. (Es evidente que el aristotelismo cambia de signo o sentido en el titular de enfrente. Violento modo, rompiendo con el cambio según telos o divino imperar.)
Indecisiones. Paraísos del interior o del exterior. Pero no mucho, la hybris sobra. La acotación define el espacio de la libertad posible. En demasía, ni el sueño.
El socialismo real fue la visión primera del iliberalismo utópico, un ensayo mortal de una tanatología científica.
En M., gran cansancio. Hasta en los trayectos hay rutinas y se precisa parar.
Pienso al mínimo. Quiero decir que rescato de lo que vivo nada, un suspiro, en el fondo el milagro de estar.
Si un autor, como el último Nobel, es recomendado por Sebald o Sontag, eso es chantaje cultural.
En el viaje todo son prisas. Luego, al calor de la lumbre podremos depurar la experiencia.
Salimos de G., la de vívidos colores.
Personajes nefastos: mendaces, cínicos y malvados, absolutamente carentes de elegancia, a los que alguna vez votamos. En concreto uno no tiene la disculpa de ser necio del todo.
R. existe, poco más se puede decir, aparte de la obligación de la vuelta.
Creo que en realidad la única obra que cabe dejar es la de algún buen recuerdo.
Una ocurrencia infantil: una escalera a la nada. El niño la aplica a lo concreto. Pero, parafraseando a uno: ¡Abstráigase!
Tantos años después, en otra parte, el olor del periódico recobrado. La juventud, no. Ahora lo que toca son las preocupaciones y angustias del padre de familia. El yo no importa.
Estuve allí, y no vi a Bob. Ni siquiera pude acercarme, del gentío.
Lo dijo Castellio contra Calvino. ¿Qué se puede añadir? Ni la defensa de ni la liberación de pueden subsumir el crimen de un inocente. Si los inocentes mueren debe ser según decreto, si bien incomprensible, del dios o la naturaleza.
Isla de C. Bellas vistas desde fuera y desde el interior. El mar siempre es agradecido para las postales.
El lenguaje es ocultación de la verdad, un embeleco, un ansiolítico para la culpa obsesionante.
Lo único auténtico es la piedad filial, [la proyección retrospectiva* de imposibilidades,] la memoria.
*¿Retroyección prospectiva? Ficciones terminológicas exculpatorias, finalmente, desviaciones del camino hacia el saber del ser de uno mismo, como meta de aristotélica infelicidad.
B., pendientes de salir. Ya salimos. De noche, in medias res. Torpe como ninguno cuando se cambia de hábitat, como individuo de una especie puramente inercial. Torpe e incapaz hasta la vecindad del ataque. Después, pues se sobrelleva el día, vegetando como todos.
Miro por la ventana a este hermoso lugar donde la maldad ejecutó el crimen, sin que se descarte que la necedad lo permitiera.
(La mochila) Tres libros: el último, biográfico-intelectual de A. T., una reedición de A. E., y el que dedica J. Ll. a su padre en el frente, viaje en la memoria y memoria en el viaje.
No hace falta cárcel ni censura oficial: basta con el escarnio para que la gente se discipline sola. Y lo peor es la tentación de acostumbrarse. De aceptar que esto es normal, que forma parte del paisaje. Es entonces cuando la democracia empieza a morir: no de un golpe, sino por la suma de las miles de cobardías diarias. (G. Sánchez, en The Objective)
Trayectos.
(Autoficciones) Me obligo a pensar, a raíz de una conversación escuchada en el tren, ¡lo que engañan las apariencias!, en la ligazón entre el compromiso ético-epistémico de la primera persona narrativa y el efecto de persuasión en el lector, ganado para la historia relatada y obligado a participar en ella. No obstante, dejo mi tarea para mañana.
1 de octubre.
Una de las investigaciones, otra más, que no haré (demasiado perro, demasiado diletante, demasiado torpe), entre las que se incluye también esta misma naturalmente ("Investigaciones que no haré"), es la que debería dedicar al tema "Libros y moral en la novela policíaca contemporánea". Como quien no quiere olvidar, lo mismo el autor que el lector, ni superestructuras ni superyos.
Entretenido con minucias lógicas que ni se me dan especialmente bien ni tampoco es que me importen demasiado.
Nos distinguimos los españoles entre los que amamos Lisboa, y por extensión a Portugal, y los que aún no se han dado cuenta.
(Luego está la andanada nuestra de cada día versus los boomers, esos malvados que se sientan al sol en los parques, oteando recuerdos de pasadas esperanzas. ¡Qué sencillo es plantearles a los necios una diana! Pavlovismo político. )
Una vez desaparecido el capitalismo, supuesto origen de todos los males, la persistencia de los problemas solo podía explicarse por la existencia de traidores, tibios, infiltrados. Y así, la política moralizada degeneró en persecución. Se pasó de transformar las condiciones sociales a forjar hombres nuevos. La ingeniería institucional dio paso a la ingeniería del alma. La solución ya no era política, sino pedagógica: había que reeducar a los culpables. La paradoja trágica del moralismo político: cuando fracasa, no rectifica, castiga. (F. Ovejero, en El Mundo)
Las dos primeras entregas corresponden a Platón y David Hume. El volumen dedicado al griego es más delgado y con un papel de peor calidad, infima diría, y arrugado. El del escocés plantea en la contraportada la cuestión del desacuerdo entre los fenómenos y de estos con la verdad, un asunto que sé que concierne a la comprensión del mundo de la física moderna y por eso debo anotarlo aquí.
La capacidad para saber qué se quería decir y de decirlo con el mínimo de palabras adecuadas es tan poco corriente entre los policías como entre los demás elementos de la sociedad. (P. D. James, MpR, p. 73)
Logos sintético. Donde dice policía, léase homo theoricus.
Es verdad que algo se mueve: el tema ha saltado a esas tertulias oficialistas donde se nos advierte que enfrentar a abuelos y nietos constituye una grave irresponsabilidad. ¡Argumentos pueriles en la democracia sentimental! (M. A. M., en El Mundo)
Pueriles, dixit.
Éramos pocos y acabamos de parir el babyboomer expiatorio. Ninguna polis se sostiene si no es por el civismo, la concordia, la amistad y el vínculo entre los que van saliendo y los que van entrando. O a lo peor sí se sostiene.
Aparte, los inquietantes incidentes de vuelo en el norte. A ver si alguien se equivoca.
El mundo se divide entre quienes señalan a los babyboomers y los que piensan. Estos últimos no se suelen conformar con datos precocinados.
De la lucha de clases a la de géneros, y ahora la lucha de generaciones. El metal, claro. Envilenciendo transversalmente al burro como al gran profesor (que así se autodenigra y empapuza en el fango). Señalando al boomer - que no puede disimularlo en su cara arrugada- como causa universal del mal, pensionista ladrón asesino de mis esperanzas. Artículos y libros que encrespan a hijos contra padres. Edipismo de alcornocal facilitado por las escasas luces y lecturas y la mucha poca vergüenza.
...me sigue pareciendo, contra la evidencia que nos acosa y nos agobia, que la imaginación dedicada de los otros no es un ocio de desocupados (o de novelistas), sino también una forma de construir ciudadanía que ha sido creadora de igualdad y de justicia desde siempre, o por lo menos desde ese pasado no tan remoto en que inventábamos este mundo a cuya meticulosa destrucción asistimos ahora. Esas viejas invenciones —la democracia, pongamos por caso, o los derechos humanos— fueron una vez ficciones sin asidero, relatos imaginarios, y a partir de cierto momento nos pusimos casi todos de acuerdo en adoptarlos. Tal vez esas ficciones han perdido fuelle, sí. El problema es que no tenemos imaginación suficiente para reemplazarlas por otras. (J. G. Vásquez, El País)
...inevitable es la creciente crispación, observable en las redes sociales y la transformación de comentarios y debates, desde el anonimato, en auténticas exhibiciones de navajeros. Nada de críticas y discusiones argumentadas: descalificación y basta. El Gobierno es el primero en practicarlo para evitar la puesta en cuestión de sus ucases. El sentido primario de la democracia, desde Atenas, con la participación del ciudadano en las decisiones (isonomía) y la libre información y discusión de las leyes (isegoría), ha desaparecido. Al igual que sucede a escala mundial, impera la stasis, una situación de guerra civil latente, anuncio de cosas peores. (De la columna de A. Elorza citada supra)
De la desgracia, la muerte y el crimen exterior fabricamos nuestra desgracia interior, y nos convertimos en israelófilos y palestinófilos.
Wind river, salvaje y bello. Moral de western, valores profundos. Piedad e inclemencia con el mal.
La distopía de un orden de control y vigilancia universales, anticipada en el pasado siglo por George Orwell o Ray Bradbury, es ya casi una realidad en la China de Xi Jinping y se presenta como un proyecto en avanzada fase de realización en la América de Trump, con el programa Stargate de Larry Ellison. Todos los ciudadanos estarían dotados de cámaras imposibles de apagar, las cuales transmitirían las imágenes a un «cuartel general», a fin de ser finalmente procesadas por un sistema estatal de inteligencia artificial. «Los ciudadanos se comportarán mejor, porque registramos y reportamos todo lo que sucede» (Ellison, citado por Le Grand Continent, 13 de este mes). Convergen así en la supresión de la libertad el poscomunismo chino y un megacapitalismo impulsado por la tecnología revolucionaria de Silicon Valley. (A. Elorza, en The Objective)
El esperpento es un género de literatura realista. Basta asomarse a los titulares y las imágenes del día.
Sus adversarios políticos llevan defendiendo durante décadas cambiar la legislación que ha permitido que ocurriera su asesinato. Si su asesino no hubiera podido adquirir un rifle de francotirador con 22 años, Charlie Kirk seguiría vivo. Y sus adversarios podrían haber seguido debatiendo con él de manera civilizada. (R. Dudda, en The Objective)
Ironías sangrientas, sí.
Quien no llora no es hombre digno.
Se conoce lo mejor de uno cuando recuerda sus lamentos, no las acciones ni la culpa ni la vergüenza que ocasionan. El objeto de esta última oscila, entre uno mismo y los demás, pertenece a las épocas de la vida, atravesándolas todas.
Las lágrimas son propias, intransferibles, verdaderas, ajenas al tiempo. En la carne el amor inventa su infinito, como sabemos.
...todos los que no comulgamos con sus ideas, desde el liberalismo hasta el conservadurismo, somos fascistas y, por tanto, se nos puede destruir, ya sea mediante una bala o una calumnia. (S. Navajas, en Ld)
Pues sí, la superioridad inmoral.
Comentarios escolares de Aristóteles, productos de consumo con los que se aprende. PD James: buscar la ética en los productos literarios de quiosco, calificados. Pendiente su Diario/autobiografía de 1997/98. Debo releer Señora de rojo...
Trabajos de modesto comentador.
Últimamente mayor desconcentración al leer. Días en los que no se da para otra cosa que para un autoinforme clínico.
Los jóvenes viajan al extranjero, y a mí una hora de coche se me antoja una travesía atemporal.
Ni conviene fiarse de las reseñas. No estaba tan mal el sitio.
El futuro sospechado (prospectado) por A. Gala hace más de treinta años (visto en Marca):
Folletos para saber cómo se tiene éxito, cómo conquistar a una mujer, cómo se divierte uno más (...) Las relaciones serán muy aburridas y la inteligencia natural será sustituida por inteligencias artificiales que les ayudarán, no a conseguir la felicidad, sino a pasar el tiempo.
Está la semántica, el diccionario, la mente... Luego el texto, ejecución del lenguaje. En sí de la palabra, inmanencia.
Sin embargo:
La posterioridad del texto es una figura de conveniencia. Siempre estuvo ahí, en la copresencia de los hablantes. Porque hay polis hay lenguaje, y no al revés.
Más de una hora tratando con el absurdo de la ambición de representar, la representación vanidosa. Por fortuna ya ha pasado y puedo volver a la novela policial.
Variación escasa sobre algo oído en la tertulia televisiva: Libres de los límites de la teología (desterrados los dioses), los gobernantes se creerán los nuevos dioses, eternos por lo tanto.
Veo por ahí un par de reseñas sobre y recomendando Stoner, entre ellas una del académico decrecentista (según los infundios de rigor). Y como no tengo memoria pero sí archivo, y como me sonaba la portada, compruebo que debí leerlo en agosto de 2016... ¿Dónde estará el ejemplar? (Me preocupo, algo.)
No es el camino. Formas de protesta contraproducentes.
La imágenes de la guerra son abominables. Un crimen horrendo.
Clase media es disponer de una residencia principal en la ciudad, otra segunda vivienda en la playa o la montaña, viajar al extranjero un par de veces al año, comer o cenar fuera con relativa frecuencia y cambiar el coche antes de los 100.000 kilómetros, además de mandar a los niños a Irlanda durante el verano para que se vayan soltando con lo del inglés. La auténtica clase media es eso. Y si no llega a ser eso del todo, tendría que tender a acercarse mucho, cada vez más. (JGD, en The Objective)
Pero en mi modesta opinión eso nunca ha sido la clase media, sino su ensoñación.
La torre negra: El exceso de adjetivos nubla el mensaje. Aunque adoramos a PD.