Venezuela actúa hoy como espejo de nuestras ilusiones. Nos recuerda que la política internacional no es un seminario jurídico, sino un conflicto de intereses. Que la moral sin capacidad es literatura. Y que las reglas, cuando existen, suelen ser resultado —no causa— del equilibrio de fuerzas. (BA, en TO)
No hay comentarios:
Publicar un comentario