Pensar en la imagen de Machado cruzando la frontera con su madre enferma camino del exilio cargados de desolación y tristeza y compararla con la de Puigdemont huyendo de la justicia por haber dado un golpe al Estado, escondido en el maletero de un coche y dejando en el barco a quienes él había capitaneado no deja espacio para la duda de dónde está la valentía y dónde la encarnación de la cobardía. (La voz de A.)
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