... Del mismo modo se empiezan a torcer de manera definitiva las cosas, cuando Carlos Darwin, inglés impío, violenta el principio de economía y pergeña una complicada máquina de separaciones y herencias para desenvolver las formas de vida. ¡Cuánto más sencillo creer que el mundo en seis días lo dispuso Él! A tanto nos llevan las manías viajeras de la juventud y ese irrespetuoso olfatear vanidades. (P. Zeferino Koplillas, 1873)
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