Jaroldo Diamante, godo cordobés, mira por la ventana las nubes que retiran la lluvia imprevista, y piensa en los miles y miles de años pasados. Está él, dentro y en silencio; luego, la ventana con la mosquitera, las ramas de los árboles y el poste de la luz. A lo lejos, las mentadas nubes; abajo, la ciudad soñada. Miles y miles de años. ¿Qué saben las hojas de los árboles de pensamientos y ruidos que hienden la calma desde la carretera cercana?
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