Necesitamos rescatar el humanismo como actitud ante la vida. La obra de Huizinga destila esa valoración del ser humano que los grandes autores de la Edad Media, el Renacimiento y buena parte de la Modernidad reconocieron a partir de su dignidad intrínseca. Hay alternativas a la reducción de la persona a un recurso, un consumidor o un productor de datos y de contenido. (En el debate.es)
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