Los mínimos acontecimientos pueden desencadenar tragedias horribles. No ocurre nada, y sin embargo no debemos olvidar la lección, la fragilidad, la finitud, el error ínsito en la existencia, la muerte potencial. Evidente que vestimos de retórica, y abrigamos con ironía la retórica, aquello que nos despoja y nos desnuda. El mundo, en general.
No hay comentarios:
Publicar un comentario