Usted sabe que no es posible influir en el curso de un alud cuando este se ha puesto en movimiento. Los destrozos que causará, las vidas humanas que aniquilará, son hechos que están determinados y decididos por las leyes de la naturaleza, aunque no los conozcan de antemano. (Werner Heisenberg cuenta lo que le dijo Max Planck cuando visitó a este en su casa berlinesa a fines de mayo de 1933, a propósito de la entrevista de M. P. con Hitler; en Max Planck. La teoría cuántica. La revolución de lo muy pequeño, RBA, 2012, p. 121)
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
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