Los deportes por la radio, cuando se conduce, son muy entretenidos, aunque los comentaristas españoles producen vergüenza ajena, a causa mayormente de su chulería más que sobrada (valga la redundancia). Vistas a la autovía, preciosas, y un poco más lejos la sierra, gris pelada, haciendo de fondo de los cerros en los que los árboles (no conozco cuáles son) se alinean perfectamente. Con arreglo a la explotación intensiva del producto, me imagino.
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