auto/ficción

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19 de abril de 2012

Sein zum Tode, al cabo

La escalera sin fin de Penrose es una alegoría de nuestro caminar por el mundo, donde nunca llegaremos a nada nuevo: vagamos por caminos trillados creyendo que hemos descubierto algo, que la técnica y el arte nos han lanzado a una dimensión desconocida, cuando antes o después volvemos a la Tierra, nuestra única y verdadera madre. (J. M. Ridao)
Martín López en 19.4.12

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