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9 de marzo de 2012

La verdadera impiedad

Fue enterrado en una fosa común y alquilada. Años después un pastor protestante, K. Tuinman, se tomó la molestia de escribirle el siguiente epitafio: “Escupid sobre esta tumba. Aquí yace Spinoza. Quisiera Dios que también su doctrina estuviera aquí enterrada. Entonces esa pestilencia no envenenaría más el alma. Beneditus Spinoza, judío renegado, que combatió con saña al mismo Dios. Jamás produjo el infierno monstruo más impío, ya que renegáis de aquel ante el cual los mismos diablos tiemblan. ¿Quién os iguala en perversidad? Yo afirmo que lo ignoro.”
Martín López en 9.3.12

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