Los sueños de Descartes anticiparon el curso de la Modernidad. El más famoso es el de la ciencia, el tercero de ellos. A mí me llaman más la atención las dos pesadillas anteriores: en la primera, marcha por calles desconocidas con el cuerpo transido de dolor; en la segunda, un viento fortísimo lo arrastra hacia un colegio.
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