Surge el poema, el verso claro, la proposición sincera, un decir transparente, del fango, de la destrucción de una conciencia, del incendio de los cuerpos, de unos ojos que miran y no encuentran... de las cenizas arrancan las palabras, que vienen en lágrimas y luego se serenan. Sean desterrados, por toda esta ceguera, que empieza en tragedia y acaba en papel, los poetas de las repúblicas. Que sean olvidados los de las repúblicas antiguas, que no lleguen a nacer en las nuevas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario