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30 de junio de 2010
La canción del camino
El trigal se mueve como si fuera carne temblorosa al contacto del sol que lo mira. Parece el viento, pero es su vergüenza. Nadie lo sospecharía: el trigo crece desde hace miles de años en la tierra, vuelto casi naturaleza. Pero frunce su rostro y es nada más que eso lo que le queda a tu ojo de admiración, más allá de cualquier sala del olvido o del frío.
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