Sí, vuelve el recuerdo, aunque sea forzándolo. Según el azar del tiempo (las circunstancias del yo). Pero el paisaje se me muestra irreconocible. La civilización inglesa, que ha dado lugar a esa tétrada descomunal formada por Bacon, Hobbes, Locke y Hume, consigue modificar, allí donde decide instalarse e instalar su modos, antes que nada, el paisaje. Eso y la especulación urbanística salvaje hacen casi imposible concretar un acto de memoria válido. Uno del que yo pudiera decir:
Eso es, eso era, detente.
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