28 de noviembre de 2008

Tras la impúdica...

... exhibición de uno mismo (risas y bromas esparcidas por el aire, como prometiendo rosas ahora), se queda mi yo en el interior de su castillo: sin capacidad para el mal, pero cometiendo tantos errores que le hacen persistir en la firme resolución de abandonar toda esperanza---

Cualquier error implica vergüenza: ¿no es esto la culpa, su efecto o su causa?

Pavese, el céntimo ganado del día---

Esto es, con una de las caras se es sociable y vivo (encerrado en el círculo vivificador del amor que dice Safranski); con la otra se comprende el absurdo de todo---

4 comentarios:

  1. No sé muy bien lo que te he entendido. Nada bueno, decualquier forma.

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  2. Ni bueno ni malo. Sólo que cuando meto la pata me viene la idea del tierra trágame (=castillo). Aunque sé que no soy malo. En fin, nada que no encuadre en: a)los arjai freudianos, b)mi moralidad y tontería (que supongo que las dos vienen de las luces escasas). Pero es que además no te crees que hablo por hablar: les pasa a los no-sujetos.

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  3. O sea, a los no-sujetos como yo. Que soy como Forrest Gump, pero sin andar y hablando/escribiendo.

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  4. Sabes que te entiendo bastante bien. O eso creo, que sabes que te entiendo. Me he visto reflejado en tu entrada, no porque te refierieras a mí, sino porque realmente estoy normalmente avergonzándome de actuar... Más abrazos, muchachote.
    Con cualquier excusa intelectual, podíamos ir planificando unas cervezas.

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