No me tiene que resultar extraño
el qué (la patencia criminal de la especie), sino más bien el cómo, lo que sucede en un cerebro durante un instante de pesadilla que ningún dios salva y que representa un argumento en contra de su misma existencia. El asesinato, una costumbre histórica; la decisión de molestar a alguien, la sonrisa helada y tranquila, la opción por el mal, esto es lo que no me cabe en la cabeza.
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