Cada español tiene en su desván, en la caja de juguetes olvidados, a un muñequito sombrío. Kafka lo llamaba. Como es tan dócil, basta con que el español sueñe, para que él salga de su sitio, venga y le nuble la razón.
El senador también ironizó sobre la petición de la partida de defunción de Franco: "Debe ser el único español que no se enteró de que Franco está muerto".
Sí, le pagamos al casiministro Grazón para pedir el certificado de defunción de Franco.
ResponderEliminarAbrir heridas, volver a la carga, el no acabar de acabarnos de este minúsculo, pero muy minúsculo, país.